Últimas entradas

31 diciembre 2011

Año nuevo, sueños viejos

0 comentarios
Hoy es noche de funeral y nacimiento, se nos va un año y parimos tiempos nuevos, ordenamos los cajones y limpiamos la casa, engalanamos los hogares, cumplimos un ciclo y miramos el arbitrario período de 365 días que muere hoy como podría morir mañana y del mismo modo pudo haber nacido ayer.

Mientras nuestro planeta sigue girando imperturbable, quizá sin saber de inicios ni finales, se suman los preparativos y construyen una efímera nueva ilusión en la que nos nutrimos de ensaladas, carnes, vinos y nuevas energías que, en el peor de los casos, dejaremos guardadas mañana en el armario, hibernando hasta el próximo fin, el próximo comienzo de utopías desempolvadas.

Contaremos doce uvas, una por cada mes que viene, mientras hacemos el inventario anual y contemplamos nuestros kilos y canas de más, la inocencia y los cabellos de menos, las cosas que se multiplican por hacer y bien divididos los días para cumplir con las metas de futuros números rojos para el próximo año.

Hoy colocamos las lágrimas junto a las sonrisas y contemplamos con esperanza que luce más intenso ese color que forman al mezclarse con los nuevos deseos y los sueños rotos.

El nuevo comienzo nos pilla con una copa de champaña y nos invita a una danza de abrazos y buenos deseos. Bailamos con las metas cumplidas, abrazamos a los ausentes y a los que se han ido. Le compramos un vestido nuevo a los fracasos, las penas y a todos aquellos propósitos para los que fueron insuficientes los días.

El primer brindis será apoyados sobre el pie derecho, manteniéndonos en ese extraño equilibrio entre todo lo que nos falta por hacer, todo aquello que mejoramos, lo que nos negamos a cambiar, lo que nos vimos forzados a cambiar y lo que por más que queremos cambiar continúa acompañándonos un año más.

Nos miramos al espejo y nos alegra la noche un año más de sabiduría mientras nos limpiamos con mil aprendizajes el polvo de los costalazos. Surcimos nuestras heridas con una mezcla de ayer y de hoy que nos tomamos al seco, sólo cuidando no tragar por accidente las argollas ancladas en el fondo de las copas.

En la maleta con que pasearemos compartirán lugar la compañía de quienes se quedaron, el recuerdo de aquellos que abandonamos y, de reojo mientras contamos los billetes, extrañaremos a quienes no quisieron compartir con nosotros la fortuna que compramos usando calzones amarillos o multicolores de las fiestas del año anterior.

Este será el gran año, uno más entre todos los grandes años, entre todos los años, todos grandes... nada más, y nada menos que sólo un año más...

Felicidad a tod@s. 
Éxito y suerte.

Y para terminar, ojalá este año no borronée así nuestros propósitos: 
Imagen "Deseos reciclados"
Vía: El espíritu de los cínicos

23 diciembre 2011

¿Quién soy?

0 comentarios
Hola,
Soy Michael Zaldúa, nacido y criado en la puerta del sur de Chile, Concepción. Hijo de Ester y dos Juanes, casi soy unigénito hasta que con 12 años de diferencia llegó mi hermana Marcela a cambiarme el mundo. Me gusta definirme como andrógino, enamorado y loco encubierto, entre otros adjetivos. Desde siempre amo la música, la fotografía y el arte en general, y me encanta jugar, aprender, idear y viajar. Estudié Psicología en la Universidad de Concepción pero ese es sólo el inicio de este camino inacabable como aprendiz.

Trabajo para aportar al bienestar de las personas y al desarrollo de las organizaciones, con especial interés en la mejora de las formas como nos comunicamos y las estrategias efectivas para la transformación de prácticas en nuestras formas de vivir y convivir, así como las potencialidades de la integración de las tecnologías humanizadas y la exploración de nuestra emocionalidad y cuerpo.

Me apasiona la observación, la reflexión y la exploración, los paisajes y los encuentros, la búsqueda de las huellas de nuestras historias, las interrelaciones sistémicas, las tecnologías colaborativas, el juego y el cuerpo como formas de conocimiento, las posibilidades del cultivo de nuestras rarezas. El aprendizaje, la comunicación y las posibilidades de cambio sobre nuestra realidad con sentido de bienestar y sustentabilidad.

Me desafío a ampliar mis límites para crear horizontes con nuevas posibilidades, y acompañar a otros en sus viajes de transformación.

En términos profesionales, sé algo de:
  • Psicología y desarrollo organizacional en instituciones de servicios productivos y educacionales para el alineamiento de prácticas a la estrategia; 
  • Coacheo y facilitación procesos de comunicación y aprendizaje; 
  • Selección y gestión de personas por competencias; 
  • Observación, evaluación, psicodiagnóstico y psicometría; 
  • Docencia y metodologías de investigación; 
  • Integración de las tecnologías de información y comunicación a la solución humanizada de problemas y la construcción de identidad personal y corporativa; 
  • Lenguaje no verbal y autoconocimiento corporal.

Preludio

0 comentarios

Así como ante el sonido del silbato comienza un partido deportivo, en esta arquitectura intangible se constituye un inicio en que las palabras comienzan a agruparse como los primeros pedaleos de un paseo en bicicleta que esta vez se mueve a explorar senderos virtuales sobre los que posar los ojos, traduciendo a distinciones aquellas imágenes, sentires e intuiciones que comienzan a habitarme, algunas de ellas como quien va a un hostal en vacaciones por un par de días pero otras que se arraigan y llegan a vivirse como un hogar desde donde mirar el mundo y a uno mismo con sus posibilidades, ignorancias y cegueras.
Izando las velas de esta embarcación, la invitación es a adentrarse a este intramundo que es como una hoja de ruta que sabe con relativa claridad el puerto desde el que zarpa pero desconoce y espera con curiosidad recorrer el extramundo que le circunda enrumbando el timón y dejándose llevar por los vientos. El norte de mi brújula es la identidad que se construye en el intermundo que co-creamos con cada encuentro y este espacio ambiciona ser una bitácora que registre ese viaje.
A falta de una fragata, carabela, goleta o bote, tomo mi bicicleta, mi cámara fotográfica, algo de música y una libreta de notas y te invito a que me acompañes a observar...
 
Subir Bajar